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jueves, 13 de octubre de 2016

El Retrato oval / Cuento de Edgar Allan Poe.

EL RETRATO OVAL
Edgar Allan Poe (Estados Unidos, 1808-1849)

El castillo al cual mi criado se había atrevido a entrar por la fuerza entes de permitir que, gravemente herido como estaba, pasara yo la noche al aire libre, era una de esas construcciones en las que se mezclan la lobreguez y la grandeza, y que durante largo tiempo se han alzado cejijuntas en los Apeninos, tan ciertas en la realidad como en la imaginación de mistress Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recién abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en uno de los aposentos más pequeños y menos suntuosos. Hallábase en una apartada torre del edificio; sus decoraciones eran ricas, pero ajadas y viejas. Colgaban tapices de las paredes, que engalanaban cantidad y variedad de trofeos heráldicos, así como un número insólitamente grande de vivaces pinturas modernas en marcos con arabescos de oro. Aquellas pinturas, no solamente emplazadas a lo largo de las paredes sino en diversos nichos que la extraña arquitectura del castillo exigía, despertaron profundamente mi interés, quizá a causa de mi incipiente delirio; ordené, por tanto, a Pedro que cerrara las pesadas persianas del aposento -pues era ya de noche-, que encendiera las bujías de un alto candelabro situado a la cabecera de mi lecho y descorriera de par en par las orladas cortinas de terciopelo negro que envolvían la cama. Al hacerlo así deseaba entregarme, si no al sueño, por lo menos a la alternada contemplación de las pinturas y al examen de un pequeño volumen que habíamos encontrado sobre la almohada y que contenía la descripción y la crítica de aquéllas.
Mucho, mucho leí… e intensa, intensamente miré. Rápidas y brillantes volaron las horas, hasta llegar la profunda media noche. La posición del candelabro me molestaba, pero, para no incomodar a mi amodorrado sirviente, alargué con dificultad la mano y lo coloqué de manera que su luz cayera directamente sobre el libro.
El cambio, empero, produjo un efecto por completo inesperado. Los rayos de las numerosas bujías (pues eran muchas) cayeron en un nicho del aposento que una de las columnas del lecho había mantenido hasta ese momento en la más profunda sombra. Pude ver así, vívidamente, una pintura que me había pasado inadvertida. Era el retrato de una joven que empezaba ya a ser mujer. Miré presurosamente su retrato, y cerré los ojos. Al principio no alcancé a comprender por qué lo había hecho. Pero mientras mis párpados continuaban cerrados, cruzó por mi mente la razón de mi conducta. Era un movimiento impulsivo a fin de ganar tiempo para pensar, para asegurarme de que mi visión no me había engañado, para calmar y someter mi fantasía antes de otra contemplación más serena y más segura. Instantes después volví a mirar fijamente la pintura.
Ya no podía ni quería dudar de qué estaba viendo bien, puesto que el primer destello de las bujías sobre aquella tela había disipado la soñolienta modorra que pesaba sobre mis sentidos, devolviéndome al punto a la vigilia.

Como ya he dicho, el retrato representaba una mujer joven. Sólo abarcaba la cabeza y los hombros, pintados de la manera que técnicamente se denomina vignette, y que se parecía mucho al estilo de las cabezas de Sully. Los brazos, el seno y hasta los extremos del radiante cabello se mezclaban imperceptiblemente en la vaga pero profunda sombra que formaba el fondo del retrato. El marco era oval, ricamente dorado y afiligranado en estilo morisco. Como objeto de arte, nada podía ser tan admirable como aquella pintura. Pero lo que me había emocionado de manera tan súbita y vehemente no era la ejecución de la obra, ni la inmortal belleza del retrato. Menos aún cabía pensar que mi fantasía, arrancada de su semisueño, hubiera confundido aquella cabeza con la de una persona viviente. Inmediatamente vi que las peculiaridades del diseño, de la vignette y del marco tenían que haber repelido semejante idea, impidiendo incluso que persistiera un solo instante. Pensando intensamente en todo eso, quedeme tal vez una hora, a medias sentado, a medias reclinado, con los ojos fijos en el retrato. Por fin, satisfecho del verdadero secreto de su efecto, me dejé caer hacia atrás en el lecho. Había descubierto que el hechizo del cuadro residía en una absoluta posibilidad de vida en su expresión que, sobresaltándome al comienzo, terminó por confundirme, someterme y aterrarme. Con profundo y reverendo respeto, volví a colocar el candelabro en su posición anterior. Alejada así de mi vista la causa de mi honda agitación, busqué vivamente el volumen que se ocupaba de las pinturas y su historia. Abriéndolo en el número que designaba al retrato oval, leí en él las vagas y extrañas palabras que siguen.


“Era una virgen de singular hermosura, y tan encantadora como alegre. Aciaga la hora en que vio y amó y desposó al pintor. Él, apasionado, estudioso, austero, tenía ya una prometida con el Arte; ella, una virgen de sin igual hermosura y tan encantadora como alegre, toda luz y sonrisas, y traviesa como un cervatillo; amándolo y mimándolo, y odiando tan sólo al Arte, que era su rival; temiendo tan sólo la paleta, los pinceles y los restantes enojosos instrumentos que la privaban de la contemplación de su amante. Así, para la dama, cosa terrible fue oírle hablar al pintor de su deseo de retratarla. Pero era humilde y obediente, y durante muchas semanas posó dócilmente en el oscuro y elevado aposento de la torre, donde sólo desde lo alto caía la luz sobre la pálida tela. Mas él, el pintor, se gloriaba de su trabajo que avanzaba hora a hora y día a día. Y era un hombre apasionado, violento y taciturno, que se perdía en sus ensueños; tanto, que no quería ver cómo esa luz que entraba, lívida, en la torre solitaria, marchitaba la salud y la vivacidad de su esposa, que se consumía a la vista de todos salvo de la suya. Mas ella seguía sonriendo sin exhalar queja alguna, pues veía que el pintor, cuya nombradía era alta, trabajaba con un placer fervoroso y ardiente, bregando noche y día para pintar a aquélla que tanto le amaba y que, sin embargo, seguía cada vez más desanimada y débil. Y, en verdad, algunos que contemplaban el retrato hablaban en voz baja de su parecido como de una asombrosa maravilla, y una prueba tanto de la excelencia del artista como de su profundo amor por aquélla a quien representaba de manera tan insuperable. Pero, a la larga, a medida que el trabajo se acercaba a su conclusión, nadie fue admitido ya en la torre, pues el pintor hubiese exaltado en el ardor de su trabajo y apenas si apartaba los ojos de la tela, ni siquiera para mirar el rostro de su esposa. Y no quería ver que los tintes que esparcía en la tela eran extraídos de las mejillas de aquella mujer sentada a su lado. Y cuando pasaron muchas semanas y poco quedaba por hacer, salvo una pincelada en la boca y un matiz en los ojos, el espíritu de la dama osciló, vacilante como la llama en el tubo de la lámpara. Y entonces la pincelada fue puesta y aplicado el matiz, y durante un momento el pintor quedó en trance frente a la obra cumplida. Pero, cuando estaba mirándola, se puso pálido y tembló mientras gritaba: “Ciertamente ésta es la Vida misma”. Y volviéndose de improviso para mirar a su amada. ¡Estaba muerta!”.

“The Oval Portrait”, 1842.
Título originario, “The Life in The Death”
Cuentos, I, trad. Julio Cortázar, Madrid, Alianza, 1989, págs. 127-130.





martes, 11 de octubre de 2016

Letra traducida: Stop Crying Your Heart Out - Oasis

Oasis

Fue una banda de britpop, formada en la ciudad de Mánchester en 1990. En sus inicios conocido como The Rain, el grupo contaba en sus filas con el cantante Liam Gallagher, el guitarrista Paul Arthurs, el bajista Paul McGuigan y el baterista Tony McCarroll, a los que más tarde se uniría como compositor y guitarrista principal el hermano mayor de Liam, Noel Gallagher.

Debido a las 8 millones de copias vendidas de su álbum debut Definitely Maybe, a las 26 millones de copias vendidas de su segundo álbum (What's the Story) Morning Glory? y al hecho de que su tercer álbum Be Here Now se convirtiera en el disco más rápidamente vendido en la historia del Reino Unido con 420.000 copias vendidas tan solo el día de su puesta a la venta, Oasis ha sido considerado como uno de los grupos musicales más importantes de su país, habiendo entrado en varias ocasiones en el Libro Guinness de los récords (actualmente siguen teniendo uno de ellos en su haber). Publicaron 33 singles, de los cuales 9 alcanzaron el puesto n.º 1 de las listas británicas y 2 el puesto n.º 1 de las listas estadounidenses.

Los hermanos Gallagher fueron los líderes y compositores del grupo. Vendieron más de 80 millones de copias a nivel mundial3 y, hasta antes de la separación del grupo, Liam Gallagher era el único miembro original que había permanecido en él. Los hermanos Gallagher fueron también reconocidos por sus constantes peleas entre sí y con otros grupos y artistas, como Blur y Robbie Williams, las cuales propiciaron su aparición en múltiples ocasiones en la prensa sensacionalista.4 Tras la deserción de Paul Arthurs, Paul McGuigan, y más tarde la de Alan White, la alineación final se completaría con el guitarrista Gem Archer, el bajista Andy Bell y el baterista Chris Sharrock, aunque finalmente el último miembro en abandonar el grupo, ocasionando así su disolución, fue Noel Gallagher.

En el año 2004, la edición española de la revista Rolling Stone colocó a Oasis en el puesto n.º 13 entre "Las 50 bandas más grandes de la historia del rock".


Stop Crying Your Heart Out

 Es una canción del grupo británico Oasis. Fue lanzada como el segundo sencillo del quinto álbum de la banda el 17 de junio de 2002, alcanzando el nº 2 en las listas de éxitos británicas.

La letra hace referencia a que en tiempos difíciles, hay que salir adelante con tu vida. Noel Gallagher explicó la canción diciendo "Un amigo estaba pasando un mal momento con sus hijos, y la escribí con él en mi mente".

Gallagher tenía grandes expectativas con la canción. "Espero que tenga el mismo efecto que 'Don't Look Back in Anger'... Yo quería lanzarla como single, pero todos decían '¡Estás Loco!'". Las expectativas de Noel se cumplieron. El tema fue un éxito a nivel mundial, que hizo que Oasis arrasara en las listas de medio mundo. Fue elegida por una publicación especializado entre las 200 mejores canciones de la historia, siempre dentro del ámbito de la música de consumo anglosajona desde la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, a pesar de su éxito mundial, esta canción no fue incluida en el álbum recopilatorio de Oasis, Stop the Clocks: The Definitive Collection, para dar paso a Songbird compuesta por su hermano Liam Gallagher, pero está incluida en el recopilatorio Time Flies. "Stop Crying Your Heart Out" formó parte de la banda sonora de la película de 2004 El efecto Mariposa.

                       

Ensayo "El Dios de la Intemperie. El éxodo del espíritu."


|| ELIAS FUENTES
|| MATURÍN

      Por el transcurrir de todos los tiempos del ser humano, la imagen de Dios siempre ha estado presente en la sociedad, desde que el hombre ha existido, ha necesitado la creencia en un Dios poderoso e incluso dioses, desde sociedades monoteístas hasta politeístas. El Dios de la intemperie es un ensayo publicado en el año 1985. Es una obra filosófica bastante profunda, escrita de una manera muy poética y estilística, en la pluma del académico venezolano Armando Rojas, en esta, él muestra su profundo conocimiento filosófico a través de la mirada simbólica del Dios de la intemperie. Para el propio Rojas, según una entrevista realizada posterior a su libro, el Dios de la intemperie propone “la vida humana como aventura”, en que nos induce a comprender que ese Dios que está con nosotros vive a nuestro lado vayamos donde vayamos. Rojas nos invita a tener fe, movilizándonos en búsqueda de nuestras metas sin temor al riesgo. El autor en la obra refleja su creencia en la Biblia, en una reflexión, cita la carta a los hebreos, recordando que “Abraham se puso en camino sin saber a dónde iba”, esto indica cómo el poder de la fe logra que podamos creer sin ver, caminar con confianza, realizar las cosas sin temor al fracaso. Este es el mensaje que nos deja Armando Rojas, que explica como la sociedad con los nuevos estudiosos filósofos tratan de promover el ateísmo, pero que no nos podemos alejar del verdadero Dios de la intemperie, que está en nosotros, y ha ido movilizándose con cada cambio en la sociedad. Él nos lo explica de esta manera a través de su postura religiosa:
“La fe cristiana supone, en cierto grado, un nomadismo mental, la fe judeocristiana nace con el éxodo, y no solo es el éxodo es de un pueblo entero, del desierto hacia una tierra que emana leche y miel, sino que es también es el éxodo del ser humano como homo iato, como hombre en camino.” (2010) 
       El hombre está en camino, en un camino arduo de constante cambio, y dentro de estos cambios está presente nuestro Dios,  el Dios de la intemperie, el hombre debe ir avanzando con fe y sin temor al fracaso “porque del fracaso  estamos hechos todos, somos heridas abiertas donde un dios se engendra y espera que le demos a luz” como nos lo decía el investigador y escritor Rainer Maria Rilke, en sus estudios sobre la obra del filósofo y poeta Armando Rojas. 

    

  En el ensayo el Dios de la intemperie, Rojas resalta la importancia de alimentar el espíritu sobre todo, la trascendencia humana está dentro del espíritu, y un espíritu incrédulo es un espíritu muerto.  Sobre esta situación en su ensayo el menciona las duras palabras “Nada más vomitable que esa muerte del espíritu, que ese ambiente cuyo suelo arde de cuestiones propuestas, permanentemente insatisfechas.”

 Él hace alusión a ese hombre que cuando las cosas no se le dan, simplemente deja de creer y orar, este hombre es un hombre vacío. Y es este hombre quien va formando sociedades que cuando son mayoría se convierten en aquellas en la que la oración es un ridículo, como se está volviendo nuestra sociedad actual. Con respecto a esta problemática, Rojas realiza esta reflexión con sarcasmo y desafío incluido, como es propio de su letra:
    ¿Orar? ¿Caer en el ridículo de proclamar la vigencia de un extraño anacronismo: la oración? ¿Irrespetar de tal manera los parámetros del universo mental del mundo contemporáneo, de la postmodernidad? Sí. Si me atrevo a ser un mínimo objetante en mitad de ese universo, si tengo la osadía de decir que aquel tipo humano, el orante, tiene cabida en el marco de la contemporaneidad desocupada por los dioses, es sencillamente porque la experiencia más importante de mi vida es esta: el Dios incómodo de la oración me hace salir desnudo a la intemperie.  (Dios de la Intemperie, 1985)
  El filósofo Armando Rojas presenta este pensamiento a través de su estilo lírico, pero no de una lírica puramente estilística e ingenua, sino de una provista de mucho conocimiento y sabiduría. Siendo este ensayo,  el resultado de sus estudios en los saberes y la historia del ser humano, y su acercamiento al espíritu, a la reflexión del alma, a interpretar lo que es Dios y cómo podemos utilizar su poder para hacernos seguros en la vida, en nuestros actos y en el transitar de esta.  


        Rojas nos invita a desnudar nuestra alma, a mostrar nuestra fe sin temor a la vergüenza, ¿por qué avergonzarnos de nuestra sensibilidad humana? ¿Por qué no sacar a la luz toda nuestra fuerza a creer en esa omnipresencia tan poderosa como la del Universo, del Dios de la intemperie? alimentando con la oración nuestra vida espiritual, al salir de la trivialidades del mundo postmoderno y escapar hacia el hombre más avanzado, aquel que puede convivir en paz con el prójimo, con Dios y consigo mismo, aquel que valora la madre naturaleza y los seres que hay dentro de ella, aquel que vive en la caridad, la unión, el amor y la sabiduría. 

       Es este escape, esta experiencia espiritual del cual nos habla el Dios de la Intemperie, el cual me siento identificado e invito a reflexionar sobre esto con el presente ensayo, culminando con unas palabras de Rojas que nos dicen: “Podemos concebir el arranque de la experiencia espiritual como una salida, como un éxodo.” (Dios de la Intemperie, 1985). Este éxodo es hacia la verdadera grandeza del ser humano. 

lunes, 10 de octubre de 2016

Poema desde un caracol - Gabriel García Márquez



Poema desde un caracol

Yo he visto el mar. Pero no era
El mar retórico con mástiles
Y marineros amarrados
A una leyenda de cantares.

Ni el verde mar cosmopolita
—mar de Babel— de las ciudades,
que nunca tuvo unas ventanas
para el lucero de la tarde. 

Ni el mar de Ulises que tenía
Siete sirenas musicales
Cual siete islas rodeadas
De música por todas partes.

Ni el mar inútil que regresa
Con una carga de paisajes
Para que siempre sea octubre
En el sueño de los alcatraces.

Ni el mar bohemio con un puerto
Y un marinero delirante
Que perdiera su corazón
En una partida de naipes. 

Ni el mar que rompe contra el muelle
Una canción irremediable
Que llega al pecho de los días
Sin emoción, como un tatuaje.



Ni el mar puntual que siempre tiene
Un puerto para cada viaje
Donde el amor se vuelve vida
Como en el vientre de una madre.

Que era mi mar el  mar eterno,
Mar de la infancia, inolvidable,
Suspendido de nuestro sueño
Como una paloma en el aire.

Era el mar de la geografía
De los pequeños estudiantes,
Que aprendimos a navegar
En los mapas elementales.

Era el mar de los caracoles,
Mar prisionero, mar distante,
Que llevábamos en el bolsillo
Como un juguete a todas partes.

El mar azul que nos miraba,
Cuando era nuestra edad tan frágil
Que se doblaba bajo el peso
De los castillos en el aire.

Y era el mar del primer amor
En unos ojos otoñales.
Un día quise ver el mar
—mar de la infancia— y ya era tarde.

La cúpula de Brunelleschi de la Catedral de Florencia / National Geographic



¿Cómo pudo un orfebre, célebre por su mal carácter y sin formación académica como arquitecto, construir una de las joyas más bellas del Renacimiento italiano?

En 1418 las autoridades de Florencia abordaron por fin un problema monumental que durante décadas habían ignorado: el enorme hueco abierto en la cubierta de la catedral. Año tras año, las lluvias del invierno y el sol del verano caían sobre el altar mayor de Santa Maria del Fiore, o mejor dicho, sobre el espacio vacío que este debería haber ocupado. La construcción del templo, iniciada en 1296, era una afirmación del papel destacado de Florencia entre las grandes capitales culturales y económicas de Europa, enriquecida gracias a las altas finanzas y al comercio de la lana y la seda. Años más tarde se decidió que el glorioso remate del edificio debía ser la cúpula más grande del mundo, lo cual daría la certeza de que la catedral sería «la más útil y hermosa, la más poderosa y honorable» entre todas las construidas hasta entonces.






La catedral de Bamberg: maravillosa catedral alemana de estilo románico-gótico del siglo XIII



La catedral de Bamberg, oficialmente Catedral Imperial de los Santos Pedro y Pablo y Jorge (en alemán, Kaiserdom SS. Peter und Paul und St. Georg ), dedicada a San Pedro, San Pablo y San Jorge, es uno de los monumentos arquitectónicos más conocidos de Alemania y ha sido el lugar más famoso de Bamberg desde su finalización en el siglo XIII. La catedral es la sede del arzobispo de Bamberg y tiene la consideración de basílica menor desde el 4 de febrero de 1923.1 Junto con las cercanas catedrales románicas de Maguncia, Espira y Worms constituye una de las llamadas catedrales imperiales (Kaiserdome) de Renania-Palatinado.

Fue fundada en 1004 por el emperador Enrique II y finalizada el 6 de mayo de 1012. En 1081 fue destruida parcialmente por el fuego. La nueva catedral, construida por San Oto de Bamberg, se consagró en 1111, y en el siglo XIII recibió su forma románica tardía, tal y como se puede ver hoy con cuatro torres imponentes.

La catedral de Bamberg pertenece al estilo de transición románico-gótico, que se caracteriza por la presencia de dos ábsides encontrados. El más antiguo, al Este, ocupa una posición elevada y está adornado con una fina balaustrada y cornisas. El otro, al Oeste, es de estilo gótico puro. Ambos presbiterios están flanqueados por cuatro esbeltas torres. Traduce la reticencia de las poderosas instituciones eclesiásticas del Imperio ante las innovaciones del gótico francés. Delante de la Plaza de la Catedral (Domplatz), la Portada de los Príncipes, la más bella de la catedral, cuenta con una figura escultórica que representa a los profetas, cargando sobre sus espaldas a los apóstoles. Se accede al edificio por la Portada de Adán, situada al Este.


En el interior, se puede observar la acentuada evolución del románico al gótico, de este a oeste.
Los dos presbiterios, muy elevados, rodean una nave cuyos muros están desprovistos de triforio y galería. Bajo el presbiterio oriental hay una gran cripta de tres naves. Debajo del presbiterio occidental se halla otra cripta realizada en tiempos del emperador Enrique II, que sirve de sepultura a los arzobispos de Bamberg.

También se encuentra el célebre grupo de la Visitación, la estatua ecuestre del Jinete de Bamberg (siglo XIII), que representa a un rey no identificado, y la obra de Tilman Riemenschneider: la lápida sepulcral de Enrique II el Santo y de su esposa Cunegunda de Luxemburgo, ricamente adornada con santos y escenas profanas.




domingo, 9 de octubre de 2016

Cinebohemio /Pelicula del mes de Octubre 2016: La Sociedad de los poetas muertos.


La Sociedad de los poetas muertos
Año: 1989
Género: Drama
Duración: 124 min
Director: Peter Weir
Escritores:
Reparto: Allelon Ruggiero, Debra Mooney, Dylan Kussman, Ethan Hawke, Gale Hansen, James Waterston, John Cunningham, Josh Charles, Kurtwood Smith, Lara Flynn Boyle, Melora Walters, Norman Lloyd, Robert Sean Leonard, Robin Williams, Welker White
Sinopsis
"En un elitista y estricto colegio privado de Nueva Inglaterra, un grupo de alumnos descubrirá la poesía, el significado del “carpe diem” -aprovechar el momento- y la importancia vital de luchar por alcanzar los sueños, gracias a un excéntrico profesor que despierta sus mentes por medio de métodos poco convencionales."
El Cinebohemio es una sección del Rincón del Arte Bohemio, será presentada una película  recomendada cada mes, para verla online por este espacio, desde la tranquilidad y comodidad de tu casa.
Iniciamos con la primera función de este mes de Octubre 2016, una fabulosa y apasionada película del grande y por siempre recordado Robin Williams por su elocuente simpatía y sensibilidad humana. Esta película está catalogada como una de las más significativas e influyentes actuaciones de su exitosa carrera en el mundo del cine, no te la pierdas.
Entra al link y disfruta de esta película: